(Jueves - parte 01)
Jueves: cena en lo de Pablo con dos de mis amigas. Las dos conmigo. Pablito arafue. No le di a ninguna pero en eso estamos. La rubia es una gordibuena carilinda. La morocha es medio feucha pero tiene un cuerpito a mi medida. Resolveme el dilema, ¿¿querés??
Vuelvo al living de Pablo: la cena terminó a las tres, o ponele, y con Pablito le seguimos entrando al fernet hasta las cuatro, ponele.
Viernes: ocho y diez despertador. A las nueve entro al laburo. A las seis salgo. Terapia. Dos horas. Heavy. Tiro hasta las diez, pensando ya en mi camita-futón. En eso estoy cuando llama Pablo "venite a tomar algo" me dice... "Joder", pienso. Y arranco. (Obvio).
Nos habremos clavado tres cervezas cuando decido que ya es suficiente. Estamos volviendo cuando me llega un mensaje de mi amigo Pol. Resulta que Pol anda por San Fernando y me dice que tiene algo para levantar. Son las tres y media de la mañana. Y arranco.
Llego a San Fernando a las cuatro, o ponele. Levanto. Así hasta las siete y media. Siento que la cabeza me estalla y que mi vida no vale nada. Vuelvo manejando por panamericana hecho un muñeco de trapo. Llego a lo de Pablo: fumo uno, me baño, tomo una taza de leche calentita, me clavo un Tranquilan, y si te he visto no me acuerdo. Para mí es the end....
Sábado: me levanto a las cinco y no es mucho lo que entiendo. Como algo. Trago a duras penas. A las siete juega RIVER y renuncio a la siesta; me clavo como un gil. 0 a 0 pero merecimos perder. River termina de deprimirme. A todo esto mi perra está en Córdoba y yo todo resacoso y que me muero por un abrazo y unos mimos. No hay nada que hacerle. Lo confirmo: la vida apesta... O por lo menos la mía.
En eso estoy, viendo cómo pasan las horas, sin siquiera imaginarme que mi suerte está por cambiar.
Serían las once cuando me llega un mensaje diciendo que Pachá no se cuánto, y tal... Voy a la heladera. Abro un frasquito y cuento como doce pastelas. Me vuelve el alma al cuerpo y me digo: si la hacemos la hacemos bien!!!
Arranco.
Paso a buscar a unos amigos. Veo que con ellos viene una amigota de Maru. Me cago en la hostia, pienso, pero después la cosa marcha super tranqui y reconozco que nadie busca incomodar a nadie y así hasta costanera tomando cerveza en el auto y esperando que la rola me ponga encantador... Media hora más tarde, bajando del auto: la rola me pone encantador!!!
(continuará)
misiva de Nicolás Vido
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Que buena foto! :) me encanto muy inspirante, gran angulo
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